La era de los Negocios en el emprendimiento

La era de los Negocios en el emprendimiento

Hace algunos días alguien me dijo «en los negocios hay reglas universales», refiriéndose a que existen escenarios en común, como parte de toda negociación; sean para iniciar o para mantenerse -sin importar el giro- dentro de un proyecto empresarial. No pude más que darle toda la razón. Han evolucionado muchas cosas, por ejemplo, la forma de vender; ahora, nos vemos envueltos en transacciones todo el tiempo y, en ocasiones, sin saber que nos están vendiendo, terminamos comprando.  Mi percepción respecto a la evolución en las estrategias, se podría destacar el trato más humano, más empático mientras, aquello de que “el cliente siempre tiene la razón”, está perdiendo fuerza. En la actualidad se siguen creando redes de apoyo no sólo entre vendedores sino también entre vendedores y clientes. ¿Quién hizo a quién? Sin duda creo que es un resultado cíclico, con resultados directos revolucionados en la vieja escuela.

Recuerdo que años atrás era muy común en el perfil del vendedor, ejecutivos y asesores de ventas mostrarse rectos, serios, portando un traje bastante incómodo por cierto, para llevar a cabo sus funciones y dejar los problemas personales de lado, para mostrar una sonrisa al cliente, pasara lo que pasara. Por muchos años fue así y, no digo que eso ya no exista, pero sí considero que ha disminuido esa intensidad para dar paso a un equilibrio entre lo profesional y lo personal, tanto en emprendedores como empresas. Ahora nos permitimos mostrar la versión relajada, sensible, sin dejar el compromiso y profesionalismo; estos términos no están peleados entre sí. Los compradores lo han tomado muy bien e interactúan muy de cerca con el vendedor y, de ésta manera la acción no sólo es «vender por vender», sino que se fortalece un vínculo que puede ir más allá de una relación comercial. ¿Para qué? Para eso, para crear lazos fuertes que favorezcan la experiencia comercial.

Quiero resaltar algo que ha robado mi atención durante meses de observación en las redes sociales; cobranza, ya los vendedores no dejan que un cliente o posible cliente, les genere pérdidas sin consecuencia alguna.  Cada día más personas se suman al hecho de “quemar» o dar una mala nota o referencia públicamente sobre las personas que no cumplen con su compromiso de compra. Pero como lo mencioné ya, esto es cíclico, pues también hay clientes que no tan fácil permiten la falta de compromiso por parte de algún vendedor o prestador de servicios, recurriendo a ésta práctica a través de los medios electrónicos y sus inagotables fuentes de peso, en busca de hacer valer sus derechos. Todo esto, más allá de ahondar en las posibles implicaciones legales. Sin entrar en debate si esto es o no correcto, la verdad es que cada día se suman más a ésta práctica, al parecer funcional. ¿Lo has experimentado?

Nada nuevo hay bajo el sol, dice la sentencia, y las viejas prácticas buscan de una otra forma instalarse, con nuevas tecnologías o no, en las relaciones humanas.

Haciendo este sencillo análisis, confirmo, que efectivamente lo que no cambia y seguirá siendo universal, es el hecho de que un negocio en emprendimiento o empresa necesita de ventas, de personal, de gestiones, de tiempo  y muchas cosas más. Recursos que en ocasiones no se hallan a la vuelta de la esquina. Aunque así pudiera parecerlo.

Ing. Mayra Mellado

Negocios y Gestión Empresarial. 

Redacción

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