Despiden a Marx Arriaga, creador de los nuevos libros de texto gratuitos llenos de errores y de ideología

MÉXICO.- Hoy viernes 13 de febrero la SEP removió a Marx Arriaga Navarro como Director General de Materiales Educativos y el tipo se ATRINCHERÓ en su oficina. Tuvieron que subir policías al edificio de Av. Universidad 1200 para sacarlo. Lo mejor fue cuando retó a los oficiales: «¿Quieren esposar a quien hizo los Libros de Texto Gratuito? Adelante». Incluso intentó entrar a golpes a la oficina de una subsecretaria para evitar el desalojo.
Pero recordemos QUÉ le dejó este señor a los niños de México en esos libros: cambiaron el natalicio de Benito Juárez del 21 al 18 de marzo, intercambiaron Querétaro con Guanajuato en el mapa de la República, pusieron una infografía del Sistema Solar descargada de Freepik donde los planetas compartían órbitas y decían «planera» en vez de planeta. En matemáticas enseñaban que 5/8 es mayor que 3/4. Hasta pusieron un relato donde una niña y su abuela curan el COVID con puras infusiones naturales.
Pero no solo eran errores, era ideología pura: un capítulo de 4to grado titulado «Deterioro de la cultura capitalista en la naturaleza y sociedad», guerrilleros presentados como héroes nacionales, propaganda del AIFA en libros de 1er grado, y un cómic en secundaria llamado «Mitch» donde un niño de 9 años hace un ritual para invocar a un amigo. De las aproximadamente 900 imágenes en los libros de historia, solo 9 mostraban mujeres.
Este es el mismo funcionario que dijo que «leer por goce es un acto de consumo capitalista», llamó «áreas de oportunidad» a los errores de sus libros, trató de «pseudo intelectuales» a sus críticos, y en diciembre 2025 llamó a la «rebelión» contra la propia SEP. Cobraba 160 mil pesos mensuales manejando un presupuesto de 4 mil millones de pesos. Quiso convertir las aulas en trincheras ideológicas y terminó atrincherado en su propia oficina.
México se sacude a un parásito que usó la educación como su laboratorio de adoctrinamiento. Hoy los libros de texto respiran sin Marx Arriaga, y las aulas mexicanas dan un paso hacia recuperar lo que siempre debieron ser: un espacio para aprender, no para obedecer.
Por AGENCIAS






